martes, 11 de noviembre de 2008

La camisa de mi blog (usease, LA GARROTXA)

Tengo la camisa negraaaa porque no la lavo nuncaaaa, lalaralalalala... Os presento a la honorable CAMISA DE MI BLOG. Se llama Garrotxa y nació en julio de este año (2008). Un grupo de siete burritos nos desplazamos en aquellos días a Gerona a realizar una serie de importantes estudios físicos, a saber: análisis de la fricción de la butifarra a su paso por la glotis, anotaciones sobre la micción que desencadena la ingesta de cerveza (fresca, por supuesto), sangría y horchata, y experimento sobre la resistencia de las hijadas a las risas frenéticas.
El resultado de estos importantes análisis permanece en el más absoluto de los secretos (la NASA nos ha pedido confidencialidad absoluta) pero hubo tiempo para todo, también para el ocio, de modo que aquí os dejo algunas imágenes que sí pueden mostrarse de aquellos días.
En cuanto a los efectos secundarios de tanto experimento, algunos padecemos de diarrea crónica y otros de estreñimiento permanente, puede que debido a la gran ingesta de productos cárnicos derivados del cerdo (puede que simplemente ya fueramos así antes de ir), algunos de nosotros han desarrollado un infinito gusto por bebidas alcohólicas (fundamentalmente, vino y cerveza), aunque... ahora que lo pienso... también eramos así antes de tanto experimento. Finalmente, todos padecemos ataques de risa cuando recordamos algunos susedidos garrotxeros (como el de la calesa, el del aparato de Vicente o la roca-culo). Y esto sí que puedo decir que no lo llevábamos.. Esto fue lo que nos trajimos de allí: UN MONTÓN DE SONRISAS Y MUY BUEN ROLLO.

Un beso a todos mis colegas de la Garrotxa (y apretones de mano para el resto).


La canción se titula "The first cut is the deepest" (que le pega al tema como a Jesucristo dos pistolas pero me da lo miiiiismo porque a mí me encanta) y es de Cat Stevens. Él único fallo que tiene es que acaba muy abruptamente.

Hala, muas,muas

domingo, 9 de noviembre de 2008

San Martín y la txalaparta

El pasado domingo lo pasé en compañía de los burros con los que subo al monte. No es un insulto. Nuestro grupo de senderismo y montaña (y de romerías, y de conciertos y de saraos varios) se llama "siguealburro.com", de forma que todos llevamos muy a gala eso de ser "burritos".

Bea (mi amiga del pleistoceno, aunque está muy bien conservada) tuvo la genial idea de proponer una salida alternativa a la prevista en el calendario oficial. "Es que en Alonsotegi se celebra San Martín, en la ermita del barrio que se llama así, San Martín, y lo que hacen es parecido a lo de Santa Quiteria, osea, a la hora de comer, reparten morcillas, chorizos, panceta...". A los que pagamos hipoteca los ojos nos hacían como al tío Gilito: el símbolo del dólar (un día que no pago la jamada y, además, si dan bien, igual no tengo ni que cenar, entonces, a ver, tropemila, mila, tropemila, mil... me ahorro... 2 euros, no está mal). Y a los que no la pagan, los jugos gástricos se le revolucionan con sólo oír la palabra "cerdo". Asi que allí nos reunimos unos cuantos hipotecados y sin hipotecar, pero amantes todos de la chacina y el folklore popular vasco.

Movimos la mandíbula a ritmo de alboka y pandero y tomamos buenos tragos de (un espantoso) clarete. Al concluir, posamos para la foto con restos de morcilla entre los dientes y, cuando parecía que allí no había más que hacer, se me acerca Rober (Goikiri) y me dice: "¿tocamos?" y me señala con la mirada una txalaparta. Para aquellos que no conozcan este instrumento tradicional, tan nuestro, adjunto el siguiente link.


La txalaparta, con sus sonidos de madera que choca contra madera, tiene una algo de ancestral, algo que te transporta en el tiempo. Rober sabía tocar la txalaparta, el muy pillo, porque ha tenido una en casa. Yo, ni zorra, pero allá que fui. Pedimos permiso al maestro txalapartari y fue él mismo quien, tras vernos tan interesados, se ofreció a darnos unas nociones básicas sobre el instrumento. Y allí empezó realmente la romería.

Después de nuestro dueto, se arrancó Fernando

y después Mavi y Jorge

más tarde Kaly y Paco
después se animó Montse

y, finalmente, María y Kike.

Todo ello nos dejó momentos memorables
Momentos MUY MEMORABLES

Bajo la atenta y cómplice mirada del resto del grupo

Y también cosechamos cálidos y sinceros aplausos...

Si tuviera que dictar veredicto, lo tendría muy difícil porque, sin desmerecer un ápice al resto, la pareja Kaly y Paco fue realmente buena, pero Kaly y Montse también estuvieron genial (va a ser que el que es bueno es Kaly). De lo que no me cabe duda es de que la pareja más arrítmica fueron Mavi y Jorge... Pero no porque les faltara oído ni nada por el estilo, no. Pero es que... a ver... maestro txalapartero, por Dios, por su madre... póngase unas gafitas de sol la próxima vez o una careta, directamente, que esos ojos azules nos tenían a todas un poquito atontadas (y a algunas... más que a otras, y no miro a nadie...). Por si tuvieramos poco con el tema físico, resultó ser usted de un encantador subido y, claro, aquí, la peña revolucionada con el mozo de la txapela. Normal que al final nos murieramos todas por tocarle la... txalaparta. Vamos, es más, hasta Juan, que se declara heterosexual sin tapujos (todo un osado en los tiempos que corren), confesó haberse sentido atraído por el txalapartari. "Es que -comentó - si hace eso con las makilas... que no hará con la zakila!". Pues sí, razón tienes. En fin, con todo mi respeto y mi agradecimiento por las explicaciones que nos diste, Carlos, y por el buen rato que pasamos txalaparteando, te dedico esta entrada (aunque no te vayas a enterar). Pero la dedicatoria es compartida, cuidadín. Con Mavi, por supuesto, ¿con quién si no? (que esta seguro que se entera).

Bueno, burretes (y demás personal internetiano), un beso y hasta la próxima entrada.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Estampas pekinesas
















Bueno, bueno, bueno,

aprovechando estos cuatro días libres que me deja mi nuevo empleo, voy a ver si insuflo un poco de aire a este blog que, os recuerdo, está en bragas y calcetines. Para hacerlo he pensado que voy a cambiar un poco el tercio, le voya poner un buen sostén (cosa que ya quisiera para sí la duquesa de Alba, que la pobre mujer lo primero que dice por las mañanas según se pone en pie y las tetas le cuelgan es: "joder, qué frío está el suelo").


Bien, me propongo recuperar en próximas entradas el tema EEUU (por cierto, ganó Obama "we can") que he de confesar me tiene un poco preocupada porque no encuentro fotos de lugares como el Gran Cañón o el parque nacional de Yosemite que, desde luego, yo tenía y no sé dónde han ido a parar (tranquilos, ávidos lectores, que todavía tengo una jartá de ellas, sobre todo de Yellowstone, usease, que no os pase ná!). Pero ahora os voy a deleitar con una serie de estampas pekinesas (mucho más bucólicas que la de una entrada anterior, la del retrete) que espero sean de vuestro agrado.

A ver, en China estuve, creo, en 2005. Pekín se preparaba a golpe de excavadora para los juegos olímpicos de este año, de forma que los huttongs (los antiguos y laberínticos barrios obreros) estaban siendo demolidos para dar paso a una ciudad más moderna y occidentalizada (una verdadera lástima porque esos barrios tenían su aquel -hablando siempre desde el punto de vista del viajero que busca lo exótico y esencial de una país, ojo-).



El caso es que era agosto y en esa época el calor es insoportable. 40 grados sin ver el sol. Porque en Pekín (Beijing) no se ve el sol. La contaminación no te deja. Yo tenía todo el rato la sensación de respirar polvo en suspensión y, probablemente, así era. La actividad en el centro de la ciudad era frenética: puestos de comida o bebida desde los que constantemente salía un "hello", motos, bicicletas (y taxisbici) por todas partes, impresionantes colas de gente aquí y allá (por cierto, imposible ver a Mao, el mausoleo estaba siempre petao, claro que para lo que nos iba a contar el hombre).

La espartana plaza de Tiananmen me pareció uno de los lugares más desoladores de la tierra, esta vasta y descarnada extensión de cemento que a menudo sobrevuelan tristes cometas es de visita obligada para los chinos que hacen turismo interno (porque lo hacen y no poco). Lo mismo que la Ciudad Prohibida, la morada de los antiguos emperadores de este país. Visitarla fue una auténtica tortura. A mi mentalidad occidental le resultaba muy difícil encajar el hecho de que estar en una cola no tuviera nada que ver con estar guardando el turno (a los chinos las colas se la pelan, ellos pasan como apisonadoras). Lo de que me empujaran y me clavaran el codo en el costillar para desplazarme deliberadamente me sentaba a cuerno quemao. Pero lo peor, lo peor, lo peor de todo es que hicieran todo esto al tiempo que se arrancaban un gargajo del pecho (con toda la parafernalia que esto requiere y puede que más) y lo lanzaran acá o acullá sin mirar siquiera si te acertaban en un pie (que a puntito estuvieron).
Japillos aparte, lo cierto es que hay algo desabrido en el trato de los chinos hacia quienes les visitan que no sé bien cómo calificar, tampoco soy capaz de identificarlo pero baste decir que a menudo tenía la sensación de no ser bienvenida en ningún lugar. Es una percepción que no he tenido en ningún otro sitio de cuantos he visitado (que, contando Cuenca, han sido, por lo menos, por lo menos... cuatro).

Pero no quiero influir en vuestras opiniones ni desanimaros si estáis pensando en viajar al gran monstruo asiático. Eso sí, aseguraos de llevar unas mínimas nociones de chino mandarín porque son utilísimas ya que casi nadie habla inglés y hacerse entender a menudo acaba con las energías de uno (vaya, ya me ha salido otra frasecita poco alentadora... ains).

En fin, como habréis supuesto, las fotos son de Pekín y de la muralla china (el tramo de diez kilómetros que va de Jingsalaw a Samatai). Un besito a todos.

Uy! Se me olvidaba. Hay un blog muy divertido de una chica catalana que trabaja y vive en Pekín. Os lo paso.

http://www.fotolog.com/diariodepekin

jueves, 6 de noviembre de 2008

Belleza, música celestial y profesor Bacterio

Aleiu, sufridos lectores de mi blog,

voy a narraros lo que me ha acontecido hoy por la mañana: me dirigía yo a la biblioteca municipal de cierto barrio bilbaíno cuando en un paso de peatones, aprovechando la espera para que apareciera Verdelio y se escondiera Rogelio, una señora entradita en años ha decidido, no sé con qué excusa, darme charleta. Y yo, como soy como soy, le he estado dando palique hasta que ha aparecido Verdelio y más. Ha empezado explicándome sus obligaciones de "abuela-madre" (que son las de casi todas las amamas de hoy día: seguir preocupándose por sus hijos y, encima, criar a los nietos). Pero, eso sí, a ella su yerno la tenía en un pedestal porque más de una vez la ha sacado la cara delante incluso de su propia familia, claro que ella le adora y le respeta muchísimo. Además, ambos se han portado muy bien con el otro... el caso es que, al concluir la charla y despedirnos la mujer, encantadora ella me ha dicho: "bueno, guapísima, que tengas mucha suerte, que eres muy guapa, muy guapa...". Yo he musitado un "gracias" y he empezado a oír una música sacra, como de coro celestial. De pronto, he crecido varios palmos. Los hombres que pasaban me miraban con deseo y las mujeres con envidia. Los abuelos me sonreían con los rabitos de sus boinas enhiestos y los perros que paseaban con sus dueños venían a olisquearme y a pedirme caricias. Una ambulancia que pasaba ha dejado su "ninonino" para entonar el "I was born to love you de Fredy Mercury" y un vendedor de la ONCE me ha guiñado el ojo.
Y así han sido las cosas hasta que mi mirada se ha topado con mi alter ego reflejado en el espejo de un escaparate y la música celestial ha parado súbitamente (como si alguien hubiera retirado la aguja del disco demasiado apresuradamente, rayándolo). "Por Dios-he pensado- esta señora era una mentirosa de cojones". He mirado a mi alrededor. El ruido del tráfico y las voces de la gente que pasaba han vuelto a inundar la escena. Ya no había miradas de deseo ni de envidia, ni rabitos tiesos ni perro que me ladrara. He vuelto a mirar mi reflejo y he distinguido, más allá de él, en el interior de la tienda, la figura de una mujer con (probablemente) su nieto en brazos. Héte aquí que el bebé me ha visto y ha empezado a partirse el culo. Yo le he sacado la lengua y él se ha revolucionado aún más. Su boquita desdentada ha dibujado una sonrisa de oreja a oreja. Para qué quería más. He seguido haciendo monerías sin darme cuenta de lo que pensaba el personal que pasaba (prefiero seguir en la ignorancia).
Entonces he caído en la cuenta: "Ya está. La señora ha mirado más allá, como el bebé, como yo. Esta mujer lo que ha visto ha sido mi belleza interior". Y así, convencida de que tres personas en el día de hoy habíamos descubierto la belleza interior de otro, he seguido camino rumbo a la biblioteca. En mi cabeza ha vuelto a sonar una musiquita, pero no la del coro de antes. Era el "Here comes the sun" de los Beatles.
Y así he llegado a la biblioteca, feliz por ser fea por fuera y guapa por dentro. He depositado los libros sobre la mesa del bibliotecario (que guarda un parecido increíble con el profesor Bacterio de Mortadelo y Filemón -mismas barba y calva) y entonces la musica ha cesado con más violencia que la vez anterior. La mirada desdeñosa del funcionario me ha recordado que estoy a dos milésimas de convertirme en la usuario non grata del año porque nunca entrego los libros a tiempo. Si hubieramos hablado la cosa habría sido tal que así:
-Hombre, la torpeda que nunca viene en el plazo.
-Perdona, pero es que estos últimos días he andado algo liada...
-Ya, lo de siempre. ¿Por qué no coges "Blancanieves" la próxima vez?
- ¿Y por qué iba yo a querer leer "Blancanieves"?
-Pues porque tiene 14 páginas y la letra en Times New Roman, cuerpo 16. A ver si así, con uno cortito, acabas dentro del plazo.
-Pero tú, tú, tú.... vale... ¿sección infantil?
-Sí, pero no puedes llevártelo hoy. Tienes multa. Vuelve la semana que viene.
-Gracias, Bacterio, digo, señor de los libros.
Ay, así es la vida, sube y baja, guapa, fea... That's life. Me voy a comer.
Besitos.

martes, 4 de noviembre de 2008

Agradecimientos, chat y autoridades

No quiero dejar de dedicar unas agradecidas palabras a aquellas personas que durante estos días me han venido mostrando su apoyo con muestras de cariño, ofrecimiento de coches (he recibido hasta tres), mensajes y llamadas varias. Mila esker!! Me he sentido excepcionalmente arropada, de verdad. Si lo sé, estrello el cascajo antes... que noooo, que es bola. De nuevo os reitero que: MIL GRACIAS DE TODO CORAZÓN.

Por otra parte, tengo que informaros de que hoy ha tenido lugar un hito histórico en mi relación con la tecnología. HE CHATEADO POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA!!! Como lo oís, yo solita. Bueno, no, sóla no. He tenido por interlocutora a Beazuri que se ha cachondeado de mí lo que ha querido la muy jodida. Veréis, yo he visto una ventanita que se ha abierto en la parte inferior derecha de la pantalla, en la que ponía algo así como el nombre, osea, "Bea" y un texto muy corto, algo así como "hola, guapa". Como estaba consultando mi correo, he pensado que el propio sistema me estaba informando de que me estaban enviando un mail. Claro, yo aquí, sacándome brillo a las uñas, toda ufana, diciendo: "madre de Dios, vaya equipo tengo que me avisa de tó!". Hasta ahí llega mi desinformación en cuanto a pcs (y otras cosas que no es cuestión de mencionar ahora). Cual ha sido mi sorpresa cuando en la ventanita va y aparece otro texto en el que ponía más o menos lo siguiente: "¿qué, todavía no sabes chatear?". Y yo, dejando las uñas para otro momento, me he quedado mirando a esa ventanita y en estas que va y aparece otro texto (no voy a mencionar todo el contenido de la comunicación por preservar la intimidad de las personas). Entonces, claro, he cogido he tecleado en la ventanita algo así como: "coño, ¿cómo se usa esto?" y la Bea que me contesta. Y yo: "Hostia, que funciona!!" Y ella, muy jocosilla: "sí, y la rueda también..." (ja ja y ja, qué chisposa la chavala). Bueno, pues ahí queda ese hito en mi vida.

Pasemos al capítulo de autoridades del cual ya he informado a algunos burros: por el sitio donde trabajo ahora suelen pasar personajes de lo más variopinto. Bueno, pues estos días ha habido poco movimiento, de manera que sólo he visto a Lolita (amoooooooor, amooooooor, amoooooor...). He de decir que todo el mundo cambia visto en vivo y en directo (y mucho). En el caso de Lolita me sorprendió que no es más alta que yo (y mira que yo soy canija), en el de Carmen Mtez. Bordiú que es guapísima, en el de Jon Kortajarena que tiene una cara de crío que flipas y una ausencia de culo que preocupa, en el de Jorge Fernández que está muy delgadillo, y en el de Beckham (o como se escriba) que parecía mayor que en las fotos. Ah! También hubo uno que me sorprendió porque por la tele no parece gran cosa pero en directo gana lo suyo: Guti, el del Real Madrid.

Y con esto cierro esta entradita y me voy a currar. ¿A quien veré hoy?

Besos.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Me estrellé (mi peugeot y yo)

Hoy me he estrenado en mi nueva ocupación. Todo ha ido fenomenal. El curro, tranquilo, los escasos compañeros que he tenido oportunidad de conocer, simpáticos, el menú del comedor de empresa (por el que pagamos la friolera de... 1,20 euros, sí señores, lo que cuesta un café), pasable. Todo estupendo, sonrisas, alitas en los pies, ¡qué encantada me sentía! Y digo me sentía porque poco después de salir de trabajar, mi peugeot 309 y yo hemos acabado estrellándonos contra una de las vallas de la carretera, con el resultado de abollamientos múltiples, foco y tulipa rotos. Por fortuna, no venía nadie más en ese momento y la cosa no ha pasado a mayores. Por desgracia, tendré que prescindir de mi coche (absolutamente necesario ahora para ir a trabajar) unos cuantos días y, por fortuna, de nuevo, tengo un cuñao que me presta su vehículo para ir y venir hasta que yo tenga el mío arreglado. Dios mío, lo que me faltaba: pagar al chapista! el primer día de curro! Aaaaaah! Pero, ¿quién me hace vudú, quién? ¿eres tú, Juan Ramón? Basta ya, por Dios, ¿qué más quieres de mí, eh? ¿qué más? (Joder, y yo que pensaba que el golpe no me había afectado... voy a tomarme una tila e intentar dormir). Gracias a quienes habéis estado junto a mí esta tarde aciaga. No lo olvidaré.
Muas.

La culpa es de Caetano (ANTELOPE CANYON)

Hace algunas semanas (puede que incluso algunos meses) que un cd de Caetano Veloso, titulado "qualquer cosa" se niega a abandonar su lugar sobre la mesa del ordenador. Yo le animo, "anda, bonito, véte con los demás, que aquí estás solito, tonto, ¿no te aburres?". Y él: "los cojones, soy un cd y como tal o me llevas tú junto a ellos o yo sólo no me muevo". Y, claro, una que es una mujer ocupada no ve el momento de poner un poco de orden en sus cds y hacer que éste, el de Caetano, ocupe el lugar que realmente debe ocupar y no el que está ocupando. Vamos que un día por otro... y sólo por no ponerlo en su sitio paso el trapo de polvo a su alrededor y digo: "mañana".

El caso es que la carátula del cd me llama la atención a diario, pero de una manera vaga, claro, tan acostumbrada estoy a verlo que ya no tiene para mí más trascedencia que la lámpara (de Ikea, noski) que cuelga del techo o el gotelé de la pared. Sin embargo, hoy me he detenido un momento, no para ponerlo en su sitio (no, Dios me libre) pero sí para desentrañar el misterio que hacía tan familiar la carátula de este disco.

La fotografía que ilustra esta edición está tomada en un lugar de Arizona que conocí hace tiempo y que se llama Antelope Canyon. Ubicado en plena reserva navaja (de Albacete), muy cerca del lago Powell (un destino turístico de interior muy exitoso entre los estadounidenses), este estrechísimo cañón (tan estrecho que sólo puede visitarse en esos escasos momentos del día en que los rayos solares penetran en su interior, el resto del tiempo permanece sumido en las tinieblas) sorprende al visitante por las formas onduladas y la tonalidad de sus paredes.

Sólo hay un pero: la horrible central eléctrica que se encuentra en sus proximidades (que se la podían haber metido... por donde yo te diga) desmerece mucho el conjunto paisajístico.

El caso es que guardo unas fotografías de este espléndido lugar (autor Alberto Lafuente, suyo es el mérito de hacerlas, mi mérito consiste en conservarlas) que creo que merecen la pena. No obstante, para ver más imágenes de Antelope Canyon, aquí:









Viéndolo así quién diría que no siempre resulta seguro visitar este lugar. Y, sin embargo, así es. Veréis, el cañón está dividido en dos secciones: upper (o superior) y lower (o inferior). En ocasiones, las lluvias torrenciales pueden llegar a anegar la parte superior sin que nada haga sospechar que puede resultar peligroso visitar la inferior. Esto es precisamente lo que hicieron cerca de una treintena de turistas franceses, que acabaron dejándose aquí la vida al verse sorprendidos, una vez dentro de la cavidad, por una tromba salvaje que los arrastró. Vaya... sabía yo que hoy acabaría dándome por lo necrológico.
Pues, de momento, esto es todo, amigos. Espero que lo disfrutéis y, si algún día váis, ya sabéis, que no llueva....

Muas.

P.D.: el lagartijo de la última foto vivía allí y estaba hasta los bemoles de tanta visita. "Dios, si es que no te dejan ver la fórmula I en paz.... jodidos turistas...".