Que voy a vestir un poco mi blog, aunque sea con unos calcetinitos.
Los que me conocéis sabéis de mi pasión por conocer mundo, por moverme, por ver nuevos lugares, conocer otras culturas, otras gentes, otras formas de vida. Ah, que no sabíais nada de eso... bueno pues os aseguro que así es. La economía me tiene ahora en el dique seco pero de la que me recupere... de la que me recupere, mi amigo Vicente y yo nos vamos a Myanmar como está mandado. Vicente, calculo que para el 2020 más menos será posible. Tú estarás jubilado (aprox.) y yo andaré más desahogada (¡espero!).
Bueno, el caso es que he escaneado unas cuantas fotos de un bonito viaje que hice a los parques nacionales del oeste de Estados Unidos y me propongo ir insertándolas aquí. Estas fotos son de 2003. En 2001 había pasado allí 15 días y, enamorada como me quedé de los paisajes de Utah, Nevada, California, volví allí tiempo después para ver lo que no me había dado tiempo a visitar en la primera ocasión. Y no me decepcionó. Esta vez visité, entre otros, Monument Valley, que no es un parque nacional, sino un parque... parque... no recuerdo bien la figura. La cuestión es que las visitas están reguladas (y, en consecuencia, el lugar explotado) por y para indios navajos.

Este desierto de rocas y tierra pelada es Monument Valley (no confundir con Death Valley, no demasiado alejado de aquí pero aún más agreste y caluroso).
Os sonará porque John Ford se enamoró de este lugar (mira, como yo) y junto a su gran amigo John Wayne (ya sabéis, ese vaquero tan alto y apuesto que caminaba como de pe

rfil) rodó aquí un montón de escenas (westerns, claro) que se han acabado por convertir en un clásico del cine mundial. De hecho, uno de los miradores naturales existentes en el lugar lleva el nombre del célebre cineasta (John Ford's viewpoint).
Ah! Ahora he recordado la figura: es un parque tribal navajo (al menos lo era en el 2003).
Para ver esta maravilla hay que viajar al estado de Utah (que tiene muy mala rima, sí), cuna de la iglesia mormona (fuera coña, en la mesilla de noche de los moteles a los que fui a parar siempre había dos ejemplares de la biblia: el convencional y el mormón).
Para visitar el parque es necesario pagar la entrada (lógico) y contar con un guía (navajo, of course). El mío se llamaba Jimmy y era un cachondo mental. Un saludo, Jimmy!

Jimmy y su familia son navajos (en la reserva navaja hay unos 300.000). Se supone que esta y otras tribus americanas descienden de los Anasazi que ocuparon estas zonas allá por el año 1300 a.d.c. A los anasazi les molaba dejar huella de su paso en forma de petroglifos. En Monument Valley se conservan unos cuantos. Para muestra, este botón:

El botón en cuestión se encuentra en una pared que, junto a otras, se eleva hacia el cielo y aparece horadada en su parte superior. El resultado es una especie de capilla sixtina (sin dioses que unen sus dedos, pero con hermosos motivos de animales) cuya cúpula parece haber salido volando. Este horadamiento recibe el nombre de "Sun's eye" y es un lugar con cierto sentido místico para el pueblo navajo.

Claro que este no es el único lugar de Monument Valley con carga espiritual para los navajos.
Ahí está también ese promontorio esbelto y afilado que es "Totem Pole", a cuya base el visitante no puede siquiera acercarse (vamos, que hay que conformarse con disparar la cámara en la distancia). Por eso me pregunto yo cuánto desembolsarían las productoras de Hollywood a los navajos para que éstos permitieran que dos estrellas de la talla de Clint Eastwood y George Kennedy se auparan a la cima misma del Totem Pole. Y en helicóptero! Fue para la película "Licencia para matar" (os aseguro que no tiene nada que ver con James Bond) y las escenas nos hacen creer que ambos actores escalaban la roca. En la peli también aparecen otros escenarios del oeste americano, como el parque nacional Zion, dignos de contemplarse.
También se rodaron aquí (con John Ford, of course) "Centauros del Desierto" y "Fort Apache". Y creo que el valle sirvió de escenario también a "Regreso al futuro III" (lo digo por los cinéfilos). Hay que decir que no es ningún secreto que el pueblo navajo se ha beneficiado en numerosas ocasiones (y es lógico, hacen muy bien) de las sumas que las grandes productoras cinematográficas estadounidenses estaban dispuestas a desembolsar por rodar en su territorio. No es de extrañar, es precioso.
Yo creo que la vista es esp

ecialmente hermosa desde "Artist's point" que no es más que ese mirador que véis a la izquierda de la imagen que queda a la izquierda de este texto, valga la redundancia izquierdista.
Y si durante la visita, en la que yo recomiendo encarecidamente pañuelo (para la boca), visera, gafas de sol y un litro de agua, se abre el apetito y tienes mejor suerte que yo, que lo encontré "closed", igual puedes disfrutar del fry bread y el hot coffe como un auténtico vaquero.
Y esto es to, esto es to, esto es todo, amigos! Por el momento. Si la entrada os gusta, tengo unas... 200 más (que no os pase nada en la peluca).
Las fotos, quiero decir, son obra de Alberto Lafuente Arostegi, todo un artista al que no puedo dejar de mencionar (me parecería un robo hacerlo). Aunque puede que alguna también corresponda al buen hacer de mis sabios deditos...
Besos.