jueves, 22 de enero de 2009

NO BOICOTEES (OTRA VEZ PALESTINA)

Me llega un correo de mi sindicato en el que me animan a participar en una manifestación para la liberación de Palestina. "Muy bien", pienso, pero enseguida me quedo ojiplática. Bajo el lema "Palestina askatu!" leo "Boikot Israel!" No es la primera vez que oigo, desde que resurgiera nuevamente el conflicto (que, afortunadamente, parece concluir de momento) propuestas de este tipo (incluso en programas de amplia audiencia de cadenas autonómicas muy serias, si bien, en opiniones vertidas por colaboradores de las que enseguida se desmarcaron las direcciones de los espacios televisivos).

Muchos nos ponemos rojos como la grana cuando oímos hablar de este conflicto. Nos exaspera, nos llena de impotencia, de rabia. A menudo tendemos a ver al estado de Israel como un auténtico Satán insatisfecho que, respaldado por Estados Unidos y por enormes capitales, se dedica a masacrar al pueblo palestino, ese conglomerado poblacional con estado pero sin tierra que se va dejando la vida en cada ocupación o en cada nueva intifada, que vive atrapado en auténticos campos de... ¿refugiados? ¿exterminio? En fin, sea como sea, creo que todos le tenemos algo de inquina a Israel porque ellos son los fuertes, son el Goliat. Y, por el contrario, nos solidarizamos con la causa palestina porque ellos son los que sufren, son el David. Tanto es así que, no sé por qué extraña razón, incluso olvidamos en ocasiones como esta las que ha armado Hamás, sin ir más lejos, y no sólo en países islámicos, también en Europa, también en Madrid...

Sin embargo, no creo que animar al boicot del consumo de productos israelíes sea la mejor forma de ayudar a unos y "dejar de ayudar" a otros. Cuando yo propongo que un producto "X" deje de consumirse en mi casa, en mi barrio, en mi ciudad, en mi provincia, en mi comunidad autónoma, en mi país, en todo el continente, en el mundo entero, cuando hago eso estoy echando el cierre a la fábrica donde se manufactura ese producto, estoy cerrando las puertas del trabajo a las personas que lo fabricaban, estoy poniendo de patitas en la calle a trabajadores como yo. Israelíes, sí, trabajadores, también. Y creo que no podemos permitir que algo así suceda. Me parece una enorme irresponsabilidad esto de apoyar boicots contra productos que, al final, no hacen sino sumir en la miseria al currela, al que vive de estar en la cadena de montaje 8 horas al día. No nos engañemos, no vamos a herir al gran capital israelí, no vamos a hacer mella en su estado ni en el conjunto de su economía, no. Sólo vamos a cargarnos un par de fábricas que daban trabajo a personas como nosotros. Por eso me parece increíble que un sindicato proponga tal sindios.

Por este motivo y por otros, no, no pienso ir a esa concentración y, desde aquí, os animo a que no dejéis de consumir productos israelíes sólo porque os lo diga el maniqueo de turno. Por favor, sigamos poniendo cara a los conflictos. Tras el boicot hay rostros y los más afectados serían los de trabajadores. NO LO CONSINTAMOS.

De paso, aprovecho para incorporar esta imagen que encontré hace algunos días y que muestra muy gráficamente la evolución de la ocupación israelí, en color blanco. Con esto y todo, NO AL BOICOT.

4 comentarios:

Trapu. dijo...

Wow!!!

Vaya,,, yo tambien estoy deacuerdo en estar contra el boicot, puesto que como bien dices los más perjudicados, los de siempre,, los currelillas... ays!!!

Osea que ahora mismo me voy a comprar algo made in Israel....

.... ejem,, ejem,,, donde se compran cosas de Israel??? !!!!

Un besote.

Elenium dijo...

MIAW!!!
Y además, comentaban el otro dia, que los que currelan en esas fábricas son, muchos, palestinos.

Tienes mucha razón en esto. A veces se nos olvida que Hamas es una organización terrorista, pero claro, Israel tiene mas poder, hace mas pupa. Para mi, ambos, Hamas o israelies, son lo mismo, el mismo perro con diferente pelaje. Lo malo es que siempre pagan los mismos, los de la calle.

Y no, desde luego no hay que comprar cosas de Israel, hay que comprar cosas nacionales pa levantar el pais, lo ha dicho no se que ministro de aqui. Asi que ya sabeis, en el super a mirar la caducidad, los ingredientes, si son bios, si tienen cosas transgenicas y de donde son.... mucho trabajito. ¿Con que sea bueno y barato bastaría?

Muxus

Anónimo dijo...

Joer Sonita, cada vez hablas más parecido a Marx : ¡Currelas del mundo, uníos!. (¿No te estarás leyendo "El capital"?.
Además, no sé en que sindicato de patanes estás metida, pero lo del boicot tiene un tufillo a otros boicotes del pasado que .. dan un poco de cagalera : empiezan no comprando yogures Danone, siguen descerrajando un tiro en la cabeza al gerente de la láctea y al final acaban comprándose un Peugeot de 30.000 euracos. Hipocresía barata a tutiplén ...

Sarat dijo...

De acuerdo con tu planteamiento Mimenda respecto al boicot y la manifa. Y también de acuerdo en que el único poder que tenemos es decidiendo qué compramos y en qué usamos nuestro dinero.

Si las grandes industrias nos han convertido en masas de consumo, al menos usemos éste para decidir con conciencia qué compramos y a quién.

Creo que algo ayudaría a mejorar este mundo. Y lo digo pensando de corazón que estas acciones sí que ayudan. Así que pensemos si queremos que el dinero esté en un banco o en otro, si ayudamos al pequeño comercio o a las grandes superficies, si .... que cada cual decida en conciencia.

Musus